
The Streets of Dublin: A Vendor of Books.
Walter Osborne.
Lo pueden ver en
The National Gallery of Ireland.
…”Cuando el coche atravesaba el puente O´Connell, Miss Callagan dijo:
-Dicen que nadie cruza el puente O´Connell sin ver un caballo blanco.
-Yo veo un hombre blanco esta vez –dijo Gabriel-.
-¿Dónde? –preguntó Mr. Bartell D´Arcy.
Gabriel señaló la estatua, en la que había parches de nieve. Luego la saludó familiarmente y levantó la mano.
-Buenas noches, Daniel –dijo alegre. “…
Último capítulo de Dublineses. “Los muertos”.

National Photographic Archive.
O´Connell Bridge, Dublin, c. 1905.

Poco antes de partir hacia
Irlanda pase por mi librería de cabecera y compré
Dublineses de
James Joyce. El ejemplar reproduce en la portada una fotografía del puente
O´Connell tomada, según reza en la solapa hacia 1910. Pensé que mejor lugar para leer este puñado de historias con la ciudad de fondo, que la propia ciudad.
Si se fijan en la postal que allí mismo compré y la portada del libro, verán que no solo es el mismo lugar, sino que es casi la misma hora, las sombras coinciden, aunque los tranvías, el señor de la bicicleta y los paseantes son otros, la ciudad no se detiene. En esa época aún estaba en pie la columna de
Nelson, -vean al fondo a la izquierda-, mas antigua que su homónima en
Trafalgar Square de
Londres, y que fue derribada a bombazos por el IRA el 8 de marzo del 1966, y de la cual solo queda la cabeza que se conserva en el
Civic Museum de la ciudad, y que no pude ver porque está temporalmente cerrado

O´Connell Bridge, agosto 2008.
Como no podía ser de otro modo hice la instantánea en la actualidad, aunque ante la imposibilidad de subir a la ventana junto al reloj donde fueron tomadas, queda un poco coja, así que decidí arrimarme a la orilla del Liffey. En la imagen pueden apreciar el moderno Monument of Light, -casi en el mismo lugar que la Nelson Column- una columna de acero de 120 metros de altura, erigida para celebrar el Milenium de Dublín, en los últimos años todas las grandes ciudades buscan un elemento que caracterice la modernidad de su ciudad.
Dublineses.
Compré el Ulises de Joyce en los ochentas con traducción de J.M. Valverde. Por esa misma época me regalaron “Retrato de un artista adolescente” con traducción de Dámaso Alonso, ambos seguían amarilleando en la biblioteca hasta que estos días los desempolvé, tras la lectura de Dublineses -escrito en 1914- con traducción de Guillermo Cabrera Infante creo que por fin tendrán su momento, e incluso pienso que ese es el orden normal para abordar los dos tomos del Ulises, alguien a calificado a “Retrato…” -también escrito en 1914- como el primer capítulo de su gran novela.
La prosa de Joyce es de lo mejor, los requiebros que hace con las palabras y el lenguaje fulminantes y sus imágenes casi cinematográficas, vean.
”El viejo Jack rastreó las brasas con un pedazo de cartón, las juntó y luego las esparció concienzudamente sobre el domo de carbones. Cuando el domo estuvo bien cubierto, su cara quedó en la oscuridad, pero al ponerse a abanicar el fuego una vez más, su sombra ascendió por la pared opuesta y su cara volvió a salir lentamente a la luz. Era una cara vieja, huesuda y con pelos. Los azules ojos húmedos parpadearon ante el fuego y la boca babeada se abrió varias veces, mascujando mecánica al cerrarse. Cuando los carbones se volvieron ascuas, recostó el cartón a la pared y, suspirando dijo;
-Mucho mejor así, Mr. O´Connor. “…
Es el principio del capítulo “Efemérides en el comité”.

Phibsborough Ro. Dos imágenes en una.
El local de un fotógrafo e instantánea de Moore Street Market, -en los alrededores de O´Connell Str.- allí los vendedores de fruta y verduras callejeros siguen cantando a voz en grito sus ofertas a los viandantes. También venden flores recién cortadas.
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